La televisión es una máquina de vaciar palabras. Ya no importa qué se diga, ni a quién, ni como, ni con qué. Las palabras están vacías.
Se buscan cargadores para empezar a construir palabras nuevas, es urgente, es imprescindible. El vocabulario es un erial lleno de zombis, de repetidores, de ecos lejanos, tan lejanos que es necesario un nuevo precipicio donde asomarse y empezar de nuevo.
Eco es la génesis de la palabra: "al principio fue el verbo" Pero mientras Eco se dedicaba a la construcción del lenguaje formidable, Zeus, (ese carroñero oscuro que al verlo desnudo, lástima nos dió,)se dedicaba a lo suyo, forniquear y picotearnos los hígados. Así las cosas Hera dispuso que ya habían bastantes palabras, y que podíamos pasar la existencia repitiendo los trozos del final.
Llega el 2012, ya llegó, ya es hora de resucitar a Eco, ya aprendió que Mirarse en las Tranquilas Aguas de Nuestro Interior es ver el final de los finales, donde ya no se necesita nada, y donde con solo trozos de palabras ajenas, no podemos enamorar a nadie.
Se narcisea mal desde hace mucho, para narcisear bien se necesita una calma absoluta, y estamos llenos de interferencias, llenos, rebosantes de teles, radios, nubes chem y ondas wifi. Llenos de narcisistas que se miran el ombligo, o lo que es lo mismo, llenos de ombligistas que se miran los narcisos.
Narcisean los cartujos, algún ermitaño, yogui, o personaje imprevisible. Y lo hacen sin ecos, para llegar al origen de los todos encubiertos.
Que narciseen ellos, en sus soledades cristalinas, más allá de las palabras, y que los narcisistas busquen la pelusilla en si mismos, y dejando a unos en sus cielos, y a los otros en sus infiernos, volvamos al origen, que para transformar al mundo se precisa de la Gran Eco, antes de ser convertida en zombi repetidora, se precisa la Gran Eco, la-de-las palabras formidables, la creadora del sonido, de la vibración, de la forma, Y se precisa Ya.
Apúntate. Se puntal, pon un punto, puntúa.
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| un i ver sos |