Hay un río cadavérico de zombis que se levantan
para escribir las postrimerías de sus fracasos anteriores
sin perder la ilusión de ser Edelweiss al fin hallada.
Y somos ortiga, verdolaga, cardo borriquero,
cenizo, diente de león,
collejas y achicorias,
somos amapolas en trigales
en un mundo donde la belleza solo es productividad.
Y fuimos esos amores juveniles
que siendo estrellas fugaces
se creyeron soles eternos.
Y seremos arena y gravilla al pie de los acantilados
que otros admirarán mientras nos caminan.
y so y
yo y mis mis
mis mismis que son
nubes en vendavales
sueños que duermen
y vocas siones.
