para vestirme contigo,
y me iré con los ojos cerrados
a viajar por los mundos,
para abrirlos por sorpresa
porque quiero enamorarte
todos los días de mi vida.
Y contarte los minutos
y las horas y segundos
de cada beso en que te beso,
de cada tiempo sin él.
Beso.
Algunas veces, es difícil acoplar los espacios. Los dos últimos versos, son en realidad uno, donde el artículo "él" debería aparecer sin tilde.
de cada tiempo sin el beso.
pero entonces no generaría el efecto perseguido, en primer lugar habría una repetición demasiado cercana, viniendo ya de otra repetición, aunque en esta primera, se juega entre el sustantivo y el verbo.
Si el verbo es la acción, y el sustantivo lo que pone sustancia, esta claro que deben ir próximos, pero el que suenen igual, igual igual, conduce a cacofonías con las cuales son difíciles las chicuelinas, o los pases al natural.
A lo que íbamos, ¿ y un punto y seguido?
de cada tiempo sin él. Beso.
Escribir es fácil, pero leer, que complicado! Bueno, la ventaja de la poesía es que la interpretación del lector no tiene ni por asomo, parecerse a la idea que quería transmitir el autor. Y cuando los poetas quieren que los lectores se encaminen a determinado sentimiento o pensamiento, lo mejor es que se cambien a narradores. Mira tú! a Cervantes que bien le fue.
Bueno, la idea era contar el tiempo que transcurre entre beso y beso, con ese afán enamoraticio.
Me da en la nariz que enamoraticio no existe, pero tampoco la RAE es un santo a quien le lleve velas.
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| Isla tortuga. Ibiza. |





