Al principio fue el verbo y el verbo, vibró y se llamaron frecuencias las frecuentes llamaradas del alma y el agua tan juntas, tan se paradas, aguaalma en un puente psilocívico en la montaña o el mar. Las errantes en el firmamento siguen ritmo y compás al baile de ojos que miran el dormir y el despertar
Al principio fue el verbo
y el verbo, vibró
y se llamaron frecuencias
las frecuentes llamaradas
del alma y el agua
tan juntas, tan se paradas,
aguaalma
en un puente psilocívico
en la montaña o el mar.
Las errantes en el firmamento
siguen ritmo y compás
al baile de ojos que miran
el dormir y el despertar
¡ Barreras barrerás! ¿Barrerás barreras? Barreré y pasaré. No pasará / s, n. ....................... Pero pasaron. Eso fue el pasado, el pasado ya pasó y lo que no pasó puede pasar. Volverán las oscuras barricadas, en las calles sus sacas amontonar, pero las trincheras de los montes, esas, no volverán, porque el enemigo no es tu hermano, el enemigo eres tú, tus miedos y flojeras, tu querer sin saber. Invadido de extranjeros dentro de tu cabeza, por debajo de tu piel, ideas y sentimientos-virus in ocultados al nacer. En algún punto del pasado las palabras se convirtieron en palcierras. No nos dimos cuenta, ni puta cuenta, ni real ación. El punto del pasado dejó la espiral y se hizo círculo todo circuló por nuevas vías, que solapaban en tangentes las antiguas fibonacis. Fí bons nacis, las leyes de Hitler resurgen a través de veganos y animalistas, antisistemas del trueque, conspiranóicos y terraplanistas. La farse del Nuremberg hace aguas por todas partes, barco de papel sobre aguas estancadas. Las mentiras se pudren y sirven de abono a las viejas verdades que parecen nuevas, pero son las de siempre. Los asustadores mete-miedos están supernerviosos, ya no sujetan al pez que coletea: está en el aire está en el aire está en el aire.
¡ Barreras barrerás!
¿Barrerás barreras?
Barreré y pasaré.
No pasará / s, n.
.......................
Pero pasaron.
Eso fue el pasado,
el pasado ya pasó
y lo que no pasó puede pasar.
Volverán las oscuras barricadas,
en las calles sus sacas amontonar,
pero las trincheras de los montes,
esas, no volverán,
porque el enemigo no es tu hermano,
el enemigo eres tú,
tus miedos y flojeras,
tu querer sin saber.
Invadido de extranjeros
dentro de tu cabeza,
por debajo de tu piel,
ideas y sentimientos-virus
in ocultados al nacer.
En algún punto del pasado las palabras
se convirtieron en palcierras.
No nos dimos cuenta,
ni puta cuenta,
ni real ación.
El punto del pasado dejó
la espiral y se hizo círculo
todo circuló por nuevas vías,
que solapaban en tangentes
las antiguas fibonacis.
Fí bons nacis,
las leyes de Hitler resurgen
a través de veganos y animalistas,
antisistemas del trueque,
conspiranóicos y terraplanistas.
La farse del Nuremberg
hace aguas por todas partes,
barco de papel sobre aguas estancadas.
Las mentiras se pudren
y sirven de abono a las viejas verdades
que parecen nuevas,
pero son las de siempre.
Los asustadores mete-miedos
están supernerviosos,
ya no sujetan al pez que coletea:
está en el aire
está en el aire
está en el aire.
Atreverse a disonar, no es fácil, en medio del ruido, las notas se diluyen y solo los finos oídos captan la melodía. En mitad del estruendo tu voz es paraíso que los demonios no callan, por eso siguen gritando sin saber que fabrican la antesala de sus miedos. La lengua con labios silva, las manos repercuten contra cualquier material y en la cuerda del alma vibramos juntos al roce de disonancias psicomentales. La última batalla fue ayer, o será mañana, todos los días, a todas las horas: respirar y palpitar.
Atreverse a disonar, no es fácil,
en medio del ruido,
las notas se diluyen
y solo los finos oídos
captan la melodía.
En mitad del estruendo
tu voz es paraíso
que los demonios no callan,
por eso siguen gritando
sin saber que fabrican
la antesala de sus miedos.
La lengua con labios silva,
las manos repercuten
contra cualquier material
y en la cuerda del alma
vibramos juntos al roce
de disonancias psicomentales.
La última batalla fue ayer,
o será mañana, todos los días,
a todas las horas:
respirar y palpitar.