.- Muchos peces tenéis mucha fuerza!
El gran tiburón violeta se relamía, adquiriendo facultades de mamífero, olvidando que solo era un pez más grande que los otros. Y mientras se relamía, organizaba imprentas, visitaba leutiers y compraba cazuelas.
Los
muchos peces salieron a protestar contra el gran tiburón verde, que había cometido tropelías a diestro y siniestro. Llevaron pancartas y banderolas, pitos, flautas y cacerolas, hicieron ruido, mucho ruido y lanzaron al viento los "flayers". Las teles, los periódicos y las revistas les dieron la razón a los
muchos peces y el tiburón verde murió bajo las fauces de los otros tiburones, que se lo comieron y no dejaron ni las raspas.
Los
muchos peces dijeron "tenemos mucha fuerza, ¡Ay!, cuánta fuerza tenemos"
Entonces los
muchos peces dijeron: "ese tiburón marrón, hace tantas tropelías como el verde". Y los
muchos peces hicieron gran manifestación, pero no hubo presupuesto para lanzar "flayers" al viento, las teles, los periódicos y las revistas no dijeron casi nada, y los
muchos peces clamaron contra la injusticia. Al tiburón marrón le dio la risa, y rió.
Los tiburones de todos los colores también rieron, mientras los
muchos peces no acertaban a comprender el porqué unas veces ganaban y otras no. Terminaron pensando que así es la vida, unas veces se gana y otras se pierde, no sabiendo muy bien que extrañas leyes rigen eso de ganar y perder.
Los desdentados postulaban que la gran ballena tampoco tenía dientes, y era muy fuerte.
Los tiburones veían lo que los
muchos peces no ven: la sardina siempre será sardina y los pocos que tienen el poder, manejan a los muchos "sin poderes".
Porque es el estado natural de las cosas en este mundo.