I
Las garrapatas de la vara del amo caídalloran su poder perdido y se montan en ovejas
en cabras y conejos, gallinas y perros
para morder, chupar y regurgitar
tantos venenos acumulados de años.
Sus lagrimones llevan vergüenza
de elefantes con antifaz.
Todos saben quienes son,
los pesebreros de la vara
sin pesebre aún quieren más.
El amo que diga "yo gobierno sin esta vara,
que a mí no me hace falta", a mí me descoloca.
Sin buscar rimas de anomalías mentales,
sin encontrarlas en el toque de tercera persona,
los valientes lo son y mucho,
sin importarles las pataletas.
No asimilo el descarte de Fabra.
Los "intocables", tampoco.
