Cuando se toma conciencia de la banalidad de la vida, se produce un inevitable paso por el trance. El trance es el inevitable desequilibrio, el gozne de la puerta, un eje que te deja en algún lugar, probablemente desconocido.
El trance artístico es un hombre del saco para la ciencia, no se puede medir ni constatar, no hay forma de encerrarlo, ponerle rejas, ni vallas, ni banderas de colores.
El trance es tan difícil de provocar como fácil de sufrir y convierte el agua mansa en Escila que traga o en Caribdis que escupe. Este proceso de remolino interno produce en el sujeto paciente cambios tan inverosímiles y facultades tan inesperadas como hablar lenguas muertas, pintar lo desconocido, escribir, componer, música, etc.
La creatividad se produce desde la génesis, nunca hay repetición, todo es maravillosamente diferente, nada se puede medir ni contrastar. Cuando el artista entra dentro de lo previsible en lo que de repetitivo se refiere, deja de ser interesante: Marcial Lafuente Estefanía o Corín Tellado, leída una novela, leídas todas. Un tronco con cuatro ramas y un montón de hojas, siempre igual, una sola capa, sin profundidad ni transparencias.
El mismo esquema no sirve para Platón, hay tanta profundidad que acabas descubriendo que nunca acaba.
Así, unos pasan como las modas, para nunca volver, y otros se quedan, más cortos o largos, según las estaciones.
El trance es otra cosa. A Robert E. Howard, se le aparecía Conan exigiendo que contara su historia. Pero Howard era esquizofrenico, a ratos,
Dalí podía pasar el día pintando sin parar ni a comer ni a beber. Esto fue utilizado después por Gala para obligarlo a pintar, pero forzar el trance, es el mejor camino para no lograrlo, y Gala solo conseguía una firma sobre un lienzo en blanco, para que algún negro la rellenara.
La inspiración es el preludio del trance, el impulso primero, donde hay una simbiosis, entre el artista y la musa, un roce, un aleteo, un algo que se plasma en las palabras que no se escriben, en los colores que no llegan al lienzo, en la música que galopa, para nunca más volver.
A los artistas que me leen, con dedicación sincera.
jnq
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