cuando rendirse es la mejor opción
ante ojos cimitarras
o macetas en el balcón.
Cuando rendir es ganar,
al veinticuatro las aceitunas
en la virgen extracción,
o el kilómetro y caballaje
de consumo y combustión.
Cuando rendirse es descubrir
en nosotros el error
el enemigo se elimina
sin sangre y sin dolor.
sin culpables ni castigos.
¿Aprendemos la lección?
No.
No lo hacemos, no.
Y seguimos exigiendo
cárcel para el invasor,
nuevas leyes que castiguen
a los derrotados
y pedestal para el ejercito victorioso.
Cuando llega un hombretón
a quitarle al niño el caramelo,
siempre encuentra justificación.




